El Libro


En 2002, Guillermo Fesser se tomó un año sabático en el mourning-show radiofónico que realizaba en Madrid, y se trasladó con su familia a Rhinebeck, NY. Inmerso en una comunidad rural de 6.000 almas y a 100 millas de la ciudad de Nueva York, Fesser comenzó a escuchar las fascinantes historias de las personas que iba conociendo. No sólo descubrió unos Estados Unidos que nunca habría imaginado que existieran, sino que además no paró de sorprenderse realizando actividades variopintas -como la escalada a Slide Mountain con raquetas de nieve en pleno invierno, extraer y cocinar sirope de arce, acoger en su casa una boda improvisada o patinar en un velero sobre las aguas heladas del río Hudson-. Y, por supuesto, al ser periodista, Fesser no podía dejar de tomas notas. “Estaba muy sorprendido con la América que estaba descubriendo. Una América que no era lo que me esperaba. Fue entonces cuando decidí dejar de hablar y ponerme a escuchar”, dice.

A Cien Millas de Manhattan es un fresco retrato, divertido, positivo y cariñoso de la vida en una pequeña ciudad de América… y mucho más. A pesar de que había dejado de entrevistar a estrellas del cine y de la música, escritores, reyes y políticos, no sentía esa pérdida. Charlar todos los días con la gente de Rhinebeck fue igualmente satisfactorio. “Todas las personas son igual de interesantes”, dice Fesser. “Lo único que necesitas es tiempo y dedicación para sacarles una buena historia. Muchos reporteros esperan la gran historia de su vida y se pierden los fascinantes relatos que pasan por delante de sus narices”.

Este libro está lleno de las historias de las personas que Fesser conoció, de los lugares que visitó y de las cosas que aprendió durante su estancia en Rhinebeck. Desde los vecinos alemanes que reciben el Año Nuevo saltando del sofá y la mesa, para que te pille el cambio en el aire; hasta el ranchero de Texas que ha retornado a las tradiciones de los nativos americanos en su rancho de bisontes. Desde el guía que conduce expediciones de pesca en las Montañas Kushokwim de Alaska; hasta el ingeniero responsable de sistema de conducción de vapor que recorre el subsuelo de Manhattan. Del antiguo seguidor del Reverendo Moon que se hizo entrenador de atletismo, al hombre que creo Barrio Sésamo.

 

 

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